CATECISMO DE HEIDELBERG.
Catecismo de Heidelberg de 1563
SEGUNDA PARTE (g)
DOMINGO 26
69. Pregunta: ¿Por qué el Santo bautismo te asegura y recuerda que eres participante de aquel único sacrificio de Cristo, hecho en la Cruz?
Respuesta: Porque Cristo ha instituido (a), el lavamiento exterior del agua, añadiendo esta promesa (b), que tan ciertamente soy lavado con su sangre y Espíritu de las inmundicias de mi alma, es a saber, de todos mis pecados (c), como soy rociado y lavado exteriormente con el agua, con la cual se suelen limpiar las suciedades del cuerpo.
a. Mateo 28:19.-b. Mateo 28:19; Marc. 16:16 Hechos 2:38; Juan 1:33; Mateo 3:11; Rom. 6:3, 4.-c. 1 Pedro 3:21; Marc. 1:4; Luc. 3:3. ?
70. Pregunta: ¿Qué es ser lavado con la sangre y el Espíritu de Cristo?
Respuesta: Es recibir de la gracia de Dios, la remisión de los pecados, por la sangre de Cristo, que derramó por nosotros en su sacrificio en la Cruz (a). Y también ser renovados y santificados por el Espíritu Santo, para ser miembros de Cristo, a fin de que muramos al pecado y vivamos santa e irreprensiblemente (b).
a. Hebr. 12:24; 1 Pedro 1:2; Apoc. 1:5; Apoc. 7:14; Zac. 13:1; Ezeq. 36:25.-b. Juan 1:33; Juan 3:5; 1 Cor. 6:11; 1 Cor. 12:13; Rom. 6:4; Col. 2:12.
71. Pregunta: ¿Dónde prometió Cristo que El nos quiere limpiar tan ciertamente por su sangre y Espíritu como somos lavados por el agua del bautismo?
Respuesta: En la institución del Bautismo, cuyas palabras son éstas: "Id, enseñad a todas las gentes,bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19)
"El que creyere y fuere bauizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado" (Marcos16:16). Esta misma promesa se repite cuando las Sagradas escrituras llaman al bautismo "lavamiento de la regeneración y ablución de pecados" (Tito 3:5, Hechos 22:16).
DOMINGO 27.
72. Pregunta: ¿Es el lavamiento, la purificación misma de los pecados?
Respuesta: No (a): porque sólo la sangre de Jesucristo y el Espíritu Santo nos limpia y purifica de todo pecado (b).
a. Mateo 3:11; 1 Pedro 3:21; Efes. 5:26.-b. 1 Juan 1:7; 1 Cor. 6:11.
73. Pregunta: Entonces, ¿Por qué llama el Espíritu Santo al bautismo el lavado de la regeneración y la purificación de los pecados?
Respuesta: Dios no habla así sin una razón justificada, pues El, no sólo quiere enseñarnos que nuestros pecados se purifican por la sangre y el Espíritu de Cristo, como las suciedades del cuerpo por el agua (a), sino más aún: certificarnos por este divino símbolo y prenda que verdaderamente somos limpiados por el lavamiento interior y espiritual de nuestros pecados, de la misma manera que somos lavados exteriormente por el agua visible (b).
a. Apoc. 1:5; Apoc. 7:14; Cor. 6:11.-b. Marc. 16:16; Gál. 3:27.
74. Pregunta: ¿Se ha de bautizar también a los niños?
Respuesta: Naturalmente, porque están comprendidos, como los adultos, en el pacto, y pertenecen a la iglesia de Dios (a). Tanto a éstos como a los adultos se les promete por la sangre de Cristo, la remisión de los pecados (b) y el Espíritu Santo, obrador de la fe (c); por esto, y como señal de este pacto, deben ser incorporados a la Iglesia de Dios y diferenciados de los hijos de los infieles (d), así como se hacía en el pacto del Atiguo Testamento por la circuncisión (e), cuyo sustito es el Bautismo en el Nuevo Pacto (f).
a. Gén. 17:7.-b. Mateo 19:14.-c. Luc. 1:15; Salmo 22:10; Isaías 44:1-3; Hechos 2:39.-d. Hechos 10:47.-e Gén.17:14.-f. Col. 2:11-13.
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