TERCERA PARTE - (a)
86. Pregunta: Si somos liberados por Cristo de todos nuestros pecados y miserias sin merecimiento alguno de nuestra parte, sino sólo por la misericordia de Dios ¿Por qué hemos de hacer buenas obras? Respuesta: Porque después de que Cristo nos ha redimido con su sangre, nos renueva también con su Espíritu Santo a su imagen; a fin de que en toda nuestra vida nos mostremos agradecidos a Dios por tantos beneficios y que El sea glorificado por nosotros (b). Además de esto para que cada uno de nosotros sea asegurado de su fe por los frutos (c). Y finalmente para que, también por la piedad e integridad de nuestra vida, ganemos a nuestro prójimo para Cristo. a. Rom. 6:13; Rom.12:1, 2, 1 Pedro 2:5, 9;1 Cor. 6:20.-b. Mateo 5:16; 1 Pedro 2:12.-c. 2 Pedro 1:10; Mateo 7:17; Gál. 5:6, 22.-d. 1 Pedro 3:1, 2; Rom. 14:19.
87. Pregunta: Luego, ¿No pueden salvarse aquellos que siendo desagradecidos y perseverando en sus pecados no se conviertan a Dios de su maldad? Respuesta: De ninguna manera, porque, como lo testifican las Sagradas Escrituras, no heredarán el reino de Dios los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes. a. 1 Cor. 6:9, 10; Efes.5:5, 6;1 Juan 3:14.
88. Pregunta: ¿De cuantas partes se compone el verdadero arrepentimiento y conversión al Señor? Respuesta: De dos: la muerte del viejo hombre, y la vivificación del nuevo (a). a. Rom.6:1, 4-6; Efes. 4:22-24, Col. 3:5,6, 8-10; 1 Cor.5:7; 2 Cor.7:10.
89. Pregunta: ¿En qué consiste la muerte del hombre viejo ? Respuesta: En que sintamos pesar, de todo corazón, de haber ofendido a Dios con nuestros pecados, aborreciéndolos y evitándolos (a). a. Rom.8:13; Joel 2:13; Oseas 6:1.
90. Pregunta: ¿Qué es la vivificación del nuevo hombre? Respuesta: Es alegrarse de todo corazón en Dios por Cristo (a), y desear vivir conforme a la voluntad de Dios, así como ejercitarse en toda buena obra (b). a. Rom. 5:1, Rom. 14:17; Isaías 57:15.-b. Rom. 6:10; Gál 2:20.
91. Pregunta: ¿Qué son las buenas obras? Respuesta: Únicamente aquellas que se realizan con fe verdadera (a), conforme a la Ley de Dios (b), y se aplican solamente a su gloria (c); y no aquellas que están fundadas en nuestras buenas intenciones o sobre instituciones humanas (d). a. Rom. 14:23.-b. Lev. 18:4; 1 Sam.15:22; Efes. 2:10.-c. Cor.10:31.-d. Ezeq. 20:18, 19, Isaías 29:13; Mateo 15:7-9.
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Catecismo de Heidelberg de 1563
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