«...¡Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir!». (Apocalipsis, 4:8b) Buena parte del año 2007, lo hemos dedicado al estudio de Apocalipsis, el último libro de la Biblia, al que a veces se deja un tanto olvidado ya sea por las grandes dificultades interpretativas que conlleva, o por temor a suscitar reacciones encontradas entre partidarios de distintas escuelas de interpretación. Sea como fuere, ante la complejidad del Apocalipsis de S.Juan se pueden cometer, al menos, tres clases de errores:
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J.Francisco Mega
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Considerar que sumergirse entre sus páginas es demasiado complicado y por lo tanto dejarlo para los teólogos y entendidos, o a lo sumo, estudiar sólo los primeros capítulos, que al fin de cuentas, son de interpretación más liviana. Si así fuera, nos perderíamos una de las mayores joyas de la Palabra de Dios, estaríamos desaprovechando la oportunidad de conocer más profundamente al "tres veces santo" y podríamos caer en clara desobediéncia, puesto que el mismo Señor Jesucristo afirmó: "Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí" (S.Juan, 5:39). No podemos olvidar, que Apocalipsis es "...la Revelación de Jesucristo..." (Apocalipsis, 1:1) |
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Un segundo fallo que podríamos cometer al abordar el estudio de Apocalipsis sería dejar volar nuestra imaginación hasta límites insospechados y comenzar a hacer "biblia ficción" . La interpretación del Libro en este caso devendría en una serie de suposiciones infundadas y sin el más mínimo respeto a las leyes de la hermenéutica; por desgracia abundan este tipo de "maestros" que a veces nos hacen sentir vergüenza ajena. |
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Pero también sería grave acudir al estudio de Apocalipsis sin humildad, sin reconocer que los pensamientos y la mente de Dios se encuentran muy lejos de nuestra limitada comprensión; que el velo todabía no ha sido totalmente descubierto y que sólo Dios tiene la clave del cómo y del cuando será definitivamente abierto. |
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En nuestro estudio de Apocalipsis, hemos procurado recorrer las líneas de interpretación más relevantes y serias dentro del campo Cristiano Evangélico, y buscado siempre la interpetación más acorde con el contexto general de toda la Biblia, con las enseñanzas de los Reformadores y como cristianos que somos, la interpretación que el Nuevo Testamento hace del Antiguo Pacto. También, por supuesto, hemos recorrido brevemente las interpretaciones de otros grupos religiosos ajenos al protestantismo histórico. Nos queda por desarrollar buena parte de Apocalipsis que con la ayuda del Señor iremos exponiendo durante el año 2008.
A Dios sea la gloria.
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Durante el año 2007 en las clases de la Escuela Dominical, hemos tenido una serie de estudios doctrinales a cerca de los atributos de Dios. Nuestro propósito ha sido el de profundizar un poco más en el conocimiento del Señor, conocer algo más acerca de sus perfecciones, atributos y carácter.
Creemos que como hijos de Dios, necesitamos algo más que un conocimiento teórico de Dios. El alma sólo conoce verdaderamente a Dios cuando se rinde a Él; cuando se somete a su autoridad, y cuando sus leyes y mandamientos regulan todos los detalles de la vida y como dice el profeta Oseas “…y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová” Oseas 6:3.
El objetivo que nos trazamos a la hora de iniciar estos estudios, los encontramos en cinco afirmaciones básicas. Afirmaciones tomadas del libro “Conociendo a Dios” de J.I Packer.
1.- Dios ha hablado al hombre, y la Biblia es su Palabra, la que nos ha sido dada para abrir nuestros entendimientos a la salvación.
2.- Dios es Señor y Rey sobre su mundo; gobierna por sobre todas las cosas para su propia gloria, demostrando sus perfecciones en todo lo que hace, a fin de que tanto hombres como ángeles le rindan adoración y alabanza.
3.- Dios es Salvador, activo es su amor soberano mediante el Señor Jesucristo con el propósito de rescatar a los creyentes de la culpa y el poder del pecado, para adoptarlos como hijos, y bendecirlos como tales.
4.- Dios es trino y uno; en la Deidad hay tres personas, Padre, Hijo, y Espíritu Santo; y en la obra de salvación las tres personas actúan unidas, el Padre proyectando la salvación, el Hijo realizándola, y el Espíritu aplicándola.
5.- La santidad consiste en responder a la revelación de Dios con confianza y obediencia, fe y adoración, oración y alabanza, sujeción y servicio. La vida debe verse y vivirse a la luz de la Palabra de Dios.
Ese ha sido y es nuestro propósito para este año 2008, acercarnos a la Palabra de Dios, con temor y temblor, con respeto y reverencia, para conocer más a cerca de nuestro Dios, de su voluntad para nuestras vidas, y para poder de este modo servirle con todo nuestro ser, siendo guiados y dirigidos por Él.
“…más el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará” Daniel 11:32
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José Carlos Rodríguez
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