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"...levántate y ponte sobre tus pies, porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto y de aquellas en que me apareceré a ti"
(Hechos, 6:16) - Cristo a Saulo de Tarso en el camino de Damasco-

El ministerio cristiano no tiene parangón con cualquier otro tipo de servicio. Como la misma palabra indica, los cristianos somos ministros del más grande de los Señores: Ministros de Jesucristo.

La palabra griega que la versión "Reina-Valera" y otras traduce por ministro, "ὑπηρέτης", también es traducida en algunas versiones de la Biblia como "siervo, servidor" pues también puede tener este significado. Parece que se ajusta más al sentido del pasaje la palabra "ministro" puesto que la misma asocia el servicio cristiano con la responsabilidad delegada propia de todo ministerio. Pablo es designado por Jesucristo como "ministro y mártir" (tal es el significado de la palabra testigo)

Así pues, todo ministro de Jescristo debería asumir varios postulados:

En obediéncia a lo que el Señor Jesucristo demanda a sus hijos, nos ponemos a su servicio como hijos fieles y como testigos de lo que El ha hecho en nuestras vidas.

"¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?. Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, lo halle haciendo así."
(S.Mateo, 24: 45-46)