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De la A a la Z

Mi tren arranca puntualmente de la estación de Molins de Rei (Barcelona). No se por qué el ferrocarril agudiza mi capacidad de pensamiento; Me contaron un hecho que nace allá por el norte de Catalunya en las montañas del Pirineo, lugar privilegiado de recogida de buenas setas o “bolets” como se las llama en nuestra tierra. Cuando los lugareños de ciertas localidades hablan de “bolets ida y vuelta” los más avispados de la zona saben perfectamente a que se refieren, a un servidor (que no es de la zona y nada avispado) se lo tuvieron que aclarar.

Sucede que adelantándose a la temporada de recogida de este “manjar de dioses” como gustaba llamar a las setas el emperador Nerón, algunas personas de Barcelona y su área metropolitana acuden presurosos a adquirir (a precio de oro por cierto) los primeros frutos de aquellas montañas y así poder disfrutar de los sabrosos ejemplares que allí se producen, sin apercibirse de que una parte de lo que allí les ofrecen, está comprado en el mercado central de Barcelona y procede, no del Pirineo catalán como ellos piensan, sino de Rumanía, Servia y otros países que por su situación geográfica se encuentran más avanzados en su producción, de ahí lo de “ida y vuelta”.

Observando lo que ocurre cada vez que se acercan las fechas navideñas, se me antoja que la nuestra es una navidad de “ida y vuelta” en muchos aspectos, verán:

Parece claro que el establecimiento del 25 de diciembre como fecha de celebración para la Navidad, conecta con las fiestas romanas de Saturno; Un claro intento para "facilitar" a los ciudadanos romanos un camino de "conversión" al cristianismo sin que tuviesen que abandonar sus festividades y a mi juicio, un grave acto de sincretismo.

Lo que, sin duda de buena fe, pretendieron algunos como Juan Crisóstomo, Julio I y otros, no fue más que la “cristianización” (permítame la licencia) en más o menos medida, de una fecha pagana que con el tiempo acabaría imponiéndose con gran devoción popular en gran parte del orde cristiano.

Actualmente, y cada vez con más intensidad debido al materialismo y a la cultura del consumismo que nos invade, la navidad ha vuelto a convertirse en una fiesta pagana (quiero pensar que alguna vez tuvo algún componente cristiano) , desposeída del más mínimo fervor religioso, por eso lo de “ida y vuelta”.

Buena parte de los niños y jóvenes que asisten a los colégios e institutos de nuestro país, no tienen ni idea de qué significa la Navidad y mucho menos saben quien fue Jesús de Nazaret. Para otros, que sí lo saben, Navidad sólo forma parte de una leyenda o un mito y no es sino un buen pretexto para “volver a casa por navidad” y poder reunirse con toda la familia.

Pero, eso sí, esta navidad paganizada tiene que reunir ciertos requisitos para poder ser considerada una navidad en “toda regla”: los regalos, el turrón y ciertos alimentos tradicionales forman parte de la "liturgia”... es gravísimo tener que saltarse alguno de los rituales establecidos al efecto.

Para "ayudarnos" a cumplir con lo que "toca", nos bombardean con mensajes publicitarios: “conoce la verdadera historia de la navidad” (la suya, claro) reza la publicidad de un operador de telefonía móvil, otros se lamentan de que el alza de los precios va a privar a muchos de la ingesta de cordero en tan señaladas fechas… ¡¡¡nos obligan a comer conejo!!!, (me temo que con tamaño problema las consultas de los psiquiatras pueden quedar colapsadas)… es que una navidad “conejil” es sencillamente ¡¡¡menos navidad!!!, no es lo mismo… pero como "no hay mal que por bien no venga" los criadores de dichos lepóridos han visto incrementar sus ventas en más de un 10%.

La "caballeria rusticana" que emite la megafonía del tren y una borágine de obreros, hierros y maquinaria pesada me recuerdan que mi viaje llega a su fin. El tren penetra en el túnel que conduce a la estación de Sants de Barcelona; cuando llegue a la superficie, temo que seguiré comprobando que la nuestra (si es que alguna vez fue de ida) es una navidad de "vuelta".

Pienso, que estas fiestas, son uno de los períodos más tristes para el Señor Jesucristo. El, que nació humilde en un pesebre de Belén en Judea, la recóndita y triste provincia del Imperio a la que nadie quería ir destinado, seguirá comprovando que esta es una "celebración sin celebrado" y donde nadie se acuerda de que el nuestro es un mundo en el que las 3/4 partes viven bajo el humbral de la pobreza. Si quieren adorar al “becerro de oro”, harían bien en buscar otro pretexto.

En la primera Navidad, la auténtica, Dios hizo al mundo el mayor regalo que podía hacernos: la luz brilló en la oscuridad, fue el inicio del fin del reino de las tinieblas, Cristo venía en humillación pero volverá en poder y gran gloria.

(S.Juan, 3:19)
"...Y esta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas..."


Que Dios le bendiga
J.Francisco Mega Oria