"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas." ( 2ª Corintios 5:17)
A la medianoche del 30 de junio de 1997, Hong Kong pasó al dominio chino después de 156 años de control británico. Fue el comienzo de una nueva era para unos 6 millones de residentes de Hong Kong. Muchos de ellos tenían miedo porque no tuvieron voto en la decisión y no estaban seguros de que el nuevo gobierno fuera a cuidar de ellos de la mejor manera. Nadie sabe exactamente lo que va a suceder, pero la gente está de acuerdo en que casi todos los aspectos de su vida van a cambiar.
¿Qué clase de transferencia de propiedad has experimentado últimamente? ¿Has comprado un coche? ¿Has vendido un instrumento musical? ¿Le has dado una posesión de mucho valor a un miembro de tu familia o amigo? Por lo general es agradable estar en el lado donde se recibe, pero a veces es difícil ver que las cosas que amamos pasan a otras manos.
¿Y qué podemos decir de la más importante de tus posesiones: tú mismo? ¿Ha habido en tu vida un cambio de propiedad? ¿Una transferencia de título de ti a Dios? Eso es exactamente lo que significa aceptar a Jesucristo como Salvador y reconocerlo como Señor de nuestras vidas. Significa que Él es el dueño y tiene el control.
Jesús nunca entra por la fuerza a la vida de nadie. La transferencia de título es estrictamente voluntaria. Por fe creemos la promesa de Dios de que su propiedad dará verdadera libertad y una nueva frescura a la vida. «De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas»
(2ª Corintios 5:17).
Si nunca has efectuado el gran cambio, hoy podría ser tu día. Lo único que tienes que hacer es decirle al Señor que quieres que entre en tu vida y se haga cargo. Tal vez quieras escribir incluso una transferencia de propiedad de ti a Jesús y firmarla en la presencia de un amigo cristiano en quien confías.
“Hombres de todas las clases llegan a ser miembros de una familia, hijos del Rey celestial, no mediante el poder terrenal, sino mediante el amor de Dios que dio a Jesús para que llevara una vida de pobreza, aflicción y humillación, para que muriera una muerte de vergüenza y agonía, a fin de, que él pudiera llevar a muchos hijos e hijas a la gloria.”
Querido amigo tu y yo somos aquellos hijos e hijas que el Señor vino a buscar para llevar a la gloria celestial. No dejas pasar un día más. Jesús esta a las puertas de este mundo, no te demores más!!!
Cuando realices la transferencia veras que no se necesitará mucho tiempo para que tú y los que te rodean noten que todo está empezando a cambiar.
Amén